NUESTRO ACERO INOXIDABLE PULIDO ESPEJO
Descubre lo mejor de ambos mundos.
Un brillo comparable al del cromo, una resistencia inigualable
Todos nuestros parachoques están fabricados en acero inoxidable 304 con un acabado pulido espejo que ofrece un brillo equivalente al del cromo. Esta calidad superior se debe a la propia composición del acero inoxidable: aproximadamente entre un 19 % y un 20 % de cromo, combinado con otros materiales nobles como el níquel, el molibdeno, el titanio y el carbono.
El secreto del acero inoxidable: protección invisible y permanente
El cromo del acero inoxidable reacciona de forma natural con el oxígeno del aire para crear una «película pasiva»: una capa invisible de cromo y óxido de cromo. Esta capa protectora, perfectamente lisa y estable, tiene un grosor de tan solo unos pocos átomos. Una vez pulida, es esta capa la que confiere al acero inoxidable su excepcional acabado espejo.
La autorreparación: la ventaja decisiva del acero inoxidable
En caso de arañazo, el acero inoxidable demuestra su superioridad. La película pasiva se regenera automáticamente sobre la zona dañada y protege de inmediato el metal de la corrosión. Este proceso puede repetirse indefinidamente sin alterar el brillo. Después, basta con un simple repulido para recuperar una superficie perfectamente lisa.
¿Por qué no el cromo tradicional?
En el acero dulce cromado, el primer arañazo marca el inicio de una degradación irreversible. La oxidación se filtra bajo la capa de cromo y se extiende por el acero. Los óxidos ferrosos, más voluminosos que los átomos de hierro, deforman y levantan la capa de cromo, creando los famosos pequeños cráteres de «picadura». ¿El resultado? Un deterioro progresivo e inevitable que conoces bien.